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Estrategias de internacionalización: expande tu negocio

18 de febrero de 2025universitat carlemanyAdministración de empresaActualización : 18 de febrero de 2025
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Las estrategias de internacionalización de una empresa son esenciales para asegurar su competitividad y futuro crecimiento. ¿Cómo hacerlo en una PYME con garantías? Aquí te damos las claves para lograrlo.
Estrategias de internacionalización: expande tu negocio

10 estrategias de éxito de internacionalización de las empresas

La internacionalización de empresas es un paso necesario en múltiples casos. Y cuando nos preguntamos, qué es la internacionalización de empresas, la respuesta es simple: la introducción en nuevos mercados más allá del país de origen

¿El mercado en tu país ya está maduro y se ha llegado al tope de crecimiento? ¿Queremos diversificar los riesgos ante los distintos ciclos económicos? ¿Hay oportunidades nuevas de crecimiento en el exterior inusualmente interesantes? Todas estas cuestiones se tratan en un Bachelor de Administración de Empresas que te enseñará a administrar la internacionalización de una compañía. 

Con el Plan de Internacionalización, se decide cuál o cuáles son las mejores estrategias para la empresa. La opción elegida dependerá de múltiples factores, como el tipo de negocio, el músculo financiero propio o las oportunidades exteriores. Estos son 10 ejemplos de estrategia de internacionalización: 

1. Exportar productos directamente

La exportación directa es la forma de introducirse en mercados extranjeros más simple y sin demasiadas pretensiones. Ahora bien, esto solo funciona si, además de garantías de cobro, hay uno o varios clientes dispuestos a comprar un volumen respetable. La ventaja está en que son operaciones puntuales que comprometen muy poco al exportador. Esta operativa es la habitual en microempresas y PYMES con poca capacidad financiera.

2. Exportación a través de un distribuidor o importador local

La exportación a través de un distribuidor local implica una relación comercial con una cierta continuidad. Suele haber un compromiso de exclusividad en el país o en una determinada zona del mismo para el distribuidor o importador. Es recomendable firmar un contrato donde queden claras las obligaciones de cada parte en la relación comercial y el fuero al que se acogen las empresas si hay conflicto. Esta es la opción ideal para PYMES sin capacidad de producción suficiente en el extranjero. 

3. Franquiciar la marca del negocio

La opción de franquiciar el negocio sirve para garantizar un crecimiento rápido de una marca comercial. Consiste, en esencia, en ceder la imagen y el know-how a cambio de un canon anual. El franquiciado tendrá que seguir las normas del franquiciador. Es habitual en el sector de la restauración, pero también en comercios minoristas o talleres mecánicos. Una empresa con vocación global puede funcionar con este modelo. Marcas como McDonald´s, Starbucks o 7-Eleven son ejemplos de franquicias globales.  

4. Establecer una joint venture con una empresa local

La joint-venture es un acuerdo de asociación entre la empresa que quiere internacionalizarse y otra que está en el país de origen. El objetivo es compartir una tecnología común y desarrollar una idea de negocio o producir una mercancía. En este caso, las empresas piensan en un horizonte a medio y largo plazo. Cada empresa aporta un elemento que la otra necesita, así que se plantea como un win-win para ambas. 

5. Fundar una filial en el mercado de destino

La internacionalización empresarial puede ser directa, fundando una filial en el mercado de destino. Esto implica crear una nueva empresa dependiente de la matriz y realizar una inversión inicial importante. Por lo tanto, esta opción solo interesa si los costes de instalación son reducidos o si estamos ante un mercado en fase de crecimiento, como ha sucedido en sectores como la automoción con deslocalización de factorías a destinos con costes laborales más reducidos. 

6. Comprar una empresa en el mercado de destino

La compra de una empresa en el mercado de destino es una vía rápida de penetración. Esto exige comprobar previamente si la empresa es solvente o tiene activos compatibles o interesantes para la compradora. ¿El inconveniente? Exige una inversión inicial alta, sobre todo si la compañía adquirida es solvente y, además, es un compromiso a largo plazo. Aquí conviene calcular detenidamente pros y contras, así como proyecciones del mercado. Algunos mecanismos para comprobar la decisión son la due diligence o la tasación independiente.

7. Pactar una licencia de fabricación en el extranjero

Una opción a medio camino entre la franquicia y la distribución es acordar una licencia de fabricación de un bien en el extranjero. Aquí únicamente se permite que una empresa del mercado de destino fabrique, con nuestra autorización, el producto que nosotros ofrecemos. La contraprestación será un porcentaje sobre las ventas o un canon fijo anual negociado entre ambas partes.

8. Invertir en una empresa extranjera

La inversión en una empresa extranjera es una forma de diversificar ingresos y reducir peligros. Consiste en comprar una parte de la compañía (generalmente acciones), pero sin asumir el control sobre ella. Aunque tiene el problema de que no se toman las decisiones, también es una forma de reducir el riesgo y los costes de la internacionalización. La recomendamos en mercados en crecimiento o consolidados, o cuando el riesgo a asumir es muy pequeño. 

9. Participar en una alianza estratégica

Las alianzas estratégicas para la internacionalización son de varios tipos. Existen los clusters para empresas de un mismo ramo de actividad o el intercambio de información y conocimientos en ferias de muestras o congresos. Estas son maneras de conocer mejor los mercados y aprovechar determinadas sinergias o adquirir know-how y, en definitiva, formación. Estas alianzas estratégicas son informales y no tienen el nivel de compromiso de un contrato. 

10. Outsourcing para rebajar los costes

El outsourcing es una forma de rebajar costes al internacionalizar un negocio. Consiste en subcontratar partes del proceso productivo, comercial o de mantenimiento sin renunciar al control del producto. Por ejemplo, podemos fabricar una cafetera o una camiseta en el extranjero, pero sin necesidad de hacerlo en fábricas propias. Eso sí, es esencial controlar el proceso para no comprometer negativamente la imagen de marca. 

Una ‘hard skill’ muy necesaria en la gestión empresarial

La internacionalización de empresas, bien ejecutada, es fundamental para competir, y hacerlo en buenas condiciones en un mundo global. Conocer las distintas estrategias de internacionalización es, pues, básico en la gerencia o administración empresarial. Esto es lo que ofrece el Bachelor de Administración de Empresas de la Universitat Carlemany.